Mi amigo polaco me regaló una pera. El dice que hay que disfrutar la vida terrenal, que el ser es por definición de los demás seres, aunque los demás no deberían importar.
Coincido. Tomamos mate toda la mañana. Es una persona tranquila, sincera, dispuesta a conocer.
Preparamos nuestro viaje, y cada vez que escucho historias como la de el me decido a seguir, sin escuchar ese zumbido de mosquito que aparece en las noches calurosas de verano, en las que la sábana no sirve mas que para dar calor.
Y siempre me gana, ese pequeño ser me gana y termina dejando más de una huella de su estadía en mi piel. No me molesta, por que es insignificante, su marca se irá mañana. Aunque el ardor haya que soportarlo.
Heidegger dice “El comportamiento humano es intencional”, el de este pequeño ser jamás lo será, por eso no me afecta. Este mosquito no tiene finalidad no puede construir por que en poco tiempo ya no estará más allí.
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