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viernes, 13 de junio de 2008

Un mundo al revés




A coro: Tapa, tapita, Tapón!

Que diversión que me daba de chica mirar ese programa. Despuès su protagonista resultó ser mi profesor de gimnasia artística.
Una pasión, eso era lo que sentiamos cada vez que desatábamos con ganas las zapatillas para empezar el pre-calentamiento.
Correr, para terminar en el aire con la sensación de no sentir más que mi cuerpo.

Mi cuerpo y yo.

Esa relación que me hacía llegar a dónde yo quería. Pero no era él quien tenía todo el control. Además estaba mi confianza. La seguridaid de saber que todo iba a salir bien.
La exactitud que tenían mis pasos, mis manos, la coordinación que llegaba a ser tan natural, que nisiquiera yo sabía de lo que se trataba.
Ahora, lejos de mi elasticidad, de mis movimientos eternos y livianos sobre el aire, sé de que se trataba todo eso.

¡Cuánto tiempo tiene que pasar, a veces, para encontrar la esencia a las cosas diarias!

¿Cuánto? - Me pregunto-

Siempre que habló de aquella época de gimnasta dedicada, que me llevó a grandes triunfos personales como ser campeona provincial, recuerdo cada una de las cosas que aprendí en el gimnasio que siempre, para mi mamá, me demoraba.

Trabajar en equipo, saber cuál es el significado, entender que cada uno es una parte fundamental de la relación, que la suma de todos es lo que vale y no sólo el esfuerzo de unos pocos.

Ayudar incondicionalmente, sin tener miedo a ser superado. Cada uno, internamente con su seguridad sabe que la mejor manera de crecer es ayudando al otro, por que es en ese momento en que se aprenden los fundamentos del compañerismo.

Mirar, preguntar, aprender de todo lo que sucede a tu alrededor. Poder ver en cada una de las personas que se nos cruzan la sabiduría de su interior.

Comprender, que no todos somos iguales, que si bien cada uno en la sociedad se define en relación a su par, no todos tenemos los mismos objetivos.

Empezar a elegir, querer seguir creciendo y dejar en todo lo que hago el mayor de mis esfuerzos.

Todo esto que aquí cuento, es parte de lo que hoy me determina, mis valores. Valores que de a poco en una sociedad globalizada, posmoderna se van desdibujando de la esfera social, del inconciente colectivo.

Hoy pongo en práctica esto y me sirve.
Hoy estoy donde me siento bien, con la gente que me sienta bien.
Hoy soy libre de elegir, hoy tengo planes, tengo una familia.
Hoy me siento bien con lo que soy.

Hoy cuento una historia personal, mi historia, para que me conozcan.
Hoy me gustaría que alguien lo interpretara.

:)

Flore,

viernes, 6 de junio de 2008

"Acabar con la adicción: hacia una economía de bajo consumo de carbono"


En Afganistan son las 12:40hs. En Argentina el reloj marca exactamente las 19:40.

Ayer conmemoramos el dia mundial del medio ambiente, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972 con motivo de la apertura de la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano. Si bien no soy activista al 100%, considero que el cambio de actitud y la conciencia frente a esta problemática mundial es personal.
¿Pero cuántas son las personas que se preocupan por ello?¿Cuántas por falta de tiempo dejan que la tierra disminuya su masa cada año, sin siquiera notarlo?

Me comporto de forma, más o menos conciente. Contamino lo menos que puedo, cuido el planeta a mi manera. La exageración no me molesta, pero la soberbia e hipocresía si.

Leyendo un artículo del Le Monde Diplomatique, donde se denunciaba la actitud de los Estados Unidos de América, descubrí la máxima expresión de cobardía, ya que no reconocen ni aceptan que esto es una realidad por no poner en riesgo a la bestia capitalista imunda.

Este es uno de los párrafos de áquel árticulo que quiero compartir:

"Con el mismo espíritu, en 2001, con la publicación del libro del danés Bjorn Lomborg, l'Ecologiste sceptique ( El ecologista escéptico ) (6) se inició una polémica sobre el estado del planeta. Con el eslogan "no hay de qué preocuparse", el autor sostenía que en numerosos ámbitos el medio ambiente mejoraba, en vez de deteriorarse, y que los mecanismos de mercado sabrían corregir algunas degradaciones pasajeras. El aparente rigor científico de esta obra fue denunciado por muchos expertos como una engañifa. Lo que no parece haber desalentado a su autor que, en Cool It : The Skeptical Environmentalist's Guide to Global Warming ( Una guía del recalentamiento climático para ecologistas escépticos ), redobla la apuesta con una negación más determinante: la amplitud del recalentamiento climático (7)."

Pensemos en el mundo...

Hace millones de años el planeta tierra, por diversos procesos que no podría detallar exactamente, logró disminuir la capacidad de
carbono que existía en el aire. Gracias a este cambio, la vida sobre la tierra fue posible.
Primero los microorganismos en el agua y de allí el resto.
Hoy, nosotros, los seres humanos autodenomindados inteligentes, superiores, visionarios, proactivos, estamos devolviendo a la átmosfera lo que en millones de años la tierra eliminó para que la habitemos.
La banalización del tema ha llegado a que la autodestrucción no sòlo de la tierra sino de la vida sobre ella, sea algo en lo que se es esceptico, lo que no sucederá jamás. Pero los síntomas no son casuales. Nada es casual. Y como en los posteos anteriores dije todo muta, lamentablemente la tierra lo hace en forma negativa.
Lástima nacer y no seguir con vida después, grita la tierra desde su ardiente núcleo.
Indignación, lamento es lo que siento.
No es que señale a un sólo culpable,de hecho todos lo somos, pero no caigamos en el egoísmo de pensar que "eso jamás pasará" quizás no en el 2008, pero seguramente más adelante. Creemos conciencia, amemos la naturaleza, que es la expresión máxima de belleza.

Miremos la realidad.

Foto: De la desaparición de los glaciares.
:(

lunes, 2 de junio de 2008

Lo real VS lo virtual


Hoy tomé una clase muy interesante, después de haber tenido muy buenas noticias en mi trabajo, corrí como todos los días dentro de la furia tan conocida de la ciudad. He aprendido a escabullirme entre la gente, a no chocarme más nada y lograr que la combinación con la línea "c" a las 18:23 sea una operación exitosa.
Decía, entonces que subí los cinco pisos hasta llegar al aula y comencé a incorporar todos esos conceptos que el profesor escribía en la pizarra y me dí cuenta que vivimos en una época histórica, que no merece ser comparada ni puesta a prueba ya que estamos en la transición.
Formamos parte de una cultura que tiene estamentos antiguos, que no se acostumbra a los nuevos medios de comunicación, a la digitalización, a la rapidez y a la heterogeneidad de informaciones con las que cada día nos cruzamos.
Como comunicadores, tomando el compromiso de poder cumplir un rol social y educar a nuestros públicos respectivos, deberíamos saber aprovechar más que criticar y desvalorizar estos medios, o acaso ¿No es aquí mismo donde muchos de nosotros dejamos plasmados nuestros conocimientos, pensamientos, teorìas, hipòtesis, etc?¿No es éste uno de los medios con mayor cantidad de audiencia?
Tenemos que aprender, primero nosotros, a utilizar las herramientas del mundo moderno. Comprender que el mundo ha cambiado, ni para bien ni para mal, y frente a esta dualidad deberíamos tomar lo mejor de ellos y así incorporarlos.
El mundo no volverá a cambiar, es en un destino incierto en el cuál nos manejamos, nada volverá hacia los parámetros con los que estábamos acostumbrados a recibir la información.
Aprovechemos el cambio, de eso se trata sobrevivir ¿verdad? Y si antes debíamos buscar la información por falta de acceso a ella, ahora aprendamos a discriminarla frente a todo lo que tenemos.
Seamos inteligentes.
Saludos